La desidia, porfía y todo eso
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La desidia, porfía y todo eso


Por Redacción Sabes | 03 Mayo 2020 10:53
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De las seis comunas que se encuentran implicadas bajo el cordón sanitario del Gran Concepción -esto es; Talcahuano, Concepción, San Pedro de la Paz, Hualpén, Penco y Chiguayante-, el primer día se realizaron casi 14 mil controles. De ellos, resultaron casi 800 personas que no contaban con la documentación requerida para trasladarse y en San Pedro de la Paz hubo un confuso momento, realizando dos disparos a personal de Fuerzas Armadas.

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A la luz de los hechos, lo que se aprecia es desidia y porfía en el cumplimiento irrestricto de las normas de un Estado de Catástrofe y un preocupante caso de uso de la fuerza ilegítimo, pues nadie puede intentar evadir un control sanitario y disparar en tal empresa. Aquello es absolutamente condenable y reprochable, no puede existir espacio para ese tipo de conductas. En el primer caso lo que hace falta es una colaboración más fuerte desde la población para con la autoridad en términos sanitarios, debido a que la preparación para estos momentos agiliza el movimiento y permite fluidez en los controles, evitando los repudiados atochamientos. Pero, el segundo caso es diferente, hablamos derechamente de un peligro inminente para la sociedad, que debiese ser rastreado y controlado.

Es que ante este tipo de situaciones recordamos que nuestra vida y naturaleza humana es sumamente frágil, que en palabras de Ortega y Gasset, “hoy, de puro parecernos todo posible, presentimos que también es posible lo peor: el retroceso, la barbarie, la decadencia” y de ello es muestra el actuar gravísimo de algunos. Esta pandemia ha hecho aflorar aquella ambivalencia, que demuestra que las personas no se vuelven más solidarias ni altruistas por la peste, sino que en ella existen conductas negativas u otras positivas. El virus no nos hará cambiar en gran medida hacia el futuro, salvo adoptar prevenciones sanitarias en lo que se ha llamado nueva normalidad, no se verá modificación o purificación -casi al estilo de la expiación de algunas religiones- en la población. Aquel rasgo profético parece absurdo y carente de argumentos que sostengan un análisis más profundo que superficial.

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Ahora bien, no nos estamos enfrentando a cualquier cosa, hablamos de una pandemia que tiene a casi todo el orbe en vela y adoptando paso a paso medidas para palear sus efectos. Por ello, produce diferencia como la población privilegie conductas proclives a hacer más efectiva y llevadera la vida bajo el yugo de la pandemia. El hecho de informarse constantemente por vías fidedignas, tomar las precauciones del caso cada vez que sea necesario y una potente colaboración, tanto con quienes nos rodean como con la autoridad sanitaria, evidentemente puede hacer la diferencia en el avance o repliegue del coronavirus. Dicho de otra manera, de nosotros depende. La pelota está en, buena parte, también de este lado de la cancha y como afrontemos el desafío dejará una estela que determinará que tan bien lo hicimos cuando todo esto pase. Pero, mientras nos encontremos ante la adversidad, solo nos queda actuar. La historia nos juzgará ex post, de nosotros depende.

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