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Fotografía: Sabes.cl

Predicar con el ejemplo (nos falta)

16/04/2020 01:36:08

Publicado por Redacción Sabes

En el reino animal existen sociedades capaces de organizarse, respetar las jerarquías, a sus líderes y sus estructuras, lo que en general les permiten funcionar y llevar a cabo diversos objetivos para satisfacer las necesidades de protección, alimentación, reproducción, migración, cuidados o asistencia, asignando tareas a cada uno de sus integrantes para lograr las metas. De esta manera, las orcas cuidan a sus crías e incluso a sus nietos, los elefantes son liderados por la hembra con más experiencia - generalmente la de mayor edad- formando manadas donde sus integrantes encuentran lealtad, apoyo y protección; las hienas cazan en grupo donde cada una tiene una ocupación determinada; las hormigas y las abejas poseen una ordenación bastante conocida, con un macho, obreras y una reina, y así, se hace posible mantener vivos hormigueros y panales para buscar, almacenar y cuidar los alimentos. Estas son algunas características de sociedades que funcionan persiguiendo un fin común y beneficios colectivos.

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Nuestra sociedad también cuenta con una estructura. Presidente, ministros, parlamentarios, comandantes en jefe, dirigentes políticos y diversos actores que alcanzan ese estatus discurseando sobre el bien común pero que aparentemente operan de acuerdo a sus propios intereses o el de las instituciones que dicen representar, perdiendo la visión de las necesidades nacionales. Son personas visibles y reconocidas, que se transforman en “el” ejemplo para los ciudadanos, y que en muchos casos olvidan, no solo que son los representantes de sus electores, sino el rol que cumplen, actuando en forma corrupta, con prepotencia, saltándose las reglas, abusando mañosamente de su posición -sobre todo en el trato hacia la autoridad- y sintiéndose amparados por alguna inmunidad que definitivamente hace escuela y da pie a que todos sintamos el derecho a burlar las normas diseñadas para lograr una sana convivencia.

Por eso es tan frecuente encontrar que mientras nadie mira, la mascota hace sus necesidades en cualquier parte; o gente que maneja contra el tránsito porque serán solamente 50 metros, o los que no respetan la cuarentena porque tiene que “hacer” o aquellos que estacionan en el lugar de los discapacitados por trámites que siempre demorarán diez minutos. Cuantos en estos días no quieren hacer la fila porque están apurados, o no respetan a los carabineros tirando los galones encima, o insultan al prójimo mostrando algún cartón universitario. O los incontables casos de profesores vapuleados por llamar la atención del hijo regalón, o de quienes se estacionan en cualquier parte pues “anda poca gente” o no ceden el asiento porque están “cansados” o dejan la basura en cualquier lugar porque otro lo hace. Para que escarbar en asuntos complejos si con ejemplos simples se demuestra claramente el estado de nuestra sociedad.

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Argumentos y justificaciones dan para llenar muchas páginas, pero si revisamos cualquier sociedad que marcha bien, de cualquier origen, llegaremos a la misma conclusión: respetar las reglas sin excepciones, considerar que mi lugar, mis derechos y mis obligaciones son tan importantes y respetables como la de cualquiera, harán que los resultados sean positivos para que todo resulte mejor.

¿Sera necesario poner penas más drásticas para que todos estemos convencidos por la fuerza hasta de los asuntos más básicos? ¿O lograremos que nuestra capacidad de razonar nos permita entender que es fundamental el respeto, y que los derechos y obligaciones tenemos que cumplirlos independiente del estatus que tengamos en la sociedad?

Esta crisis muchos la ven como una oportunidad. Lo que ha pasado al país desde octubre debiera modificar buena parte de nuestros comportamientos y así lograr una mejor convivencia. Al parecer los diagnósticos están sumamente claros, solo resta enfrentar de verdad los problemas que tenemos y principalmente necesitamos autoridades que entiendan el rol que cumplen y que prediquen con el ejemplo.

Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de www.sabes.cl El Diario Digital del Gran Concepción.

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