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COMUNAS VIDA SANA

El trueque de aves y semillas se niega a morir en Quillón

Una práctica casi tan antigua como la vida misma sobre la Tierra, es el trueque, el primer atisbo de intercambio comercial entre comunidades distintas, que a pesar de la posterior aparición de la moneda y el valor de un producto o servicio, aún se niega a morir. 

Así al menos sucede en Quillón, donde una vez al año los criadores de aves se reúnen para intercambiar sus especies por otras, trocar semillas o simplemente, compartir experiencias y conocimientos. 

“El trueque es una costumbre ancestral que se sigue dando entre los campesinos y en este caso el trueque de aves tiene como objetivo el mejoramiento genético de las especies avícolas. Con esto se evitan algunos problemas de mezcla genética y con ello se puede mejorar la producción de las gallinas y aves en general de los productores de la zona”, indicó Osvaldo Alcayaga, jefe de la Oficina de Desarrollo Económico Local (Odel) de la Municipalidad de Quillón. 

Patos, pavos, gallos, gallinas y hasta gansos; eran parte de los ejemplares para el trueque. Sin duda, la exigencia es alta y los animales deben estar bien cuidados, eso además, los hace más atractivos para el cambio, especialmente los gallos, de quienes dependerá el mejoramiento genético de un criadero, ya sea para fines comestibles o de producción de huevos. No obstante, evitar la endrogamia animal es fundamental a la hora de criar especies y que éstas no tengan defectos genéticos y enfermedades. 

“Encuentro que esto del cambio de aves es genial, porque uno acá puede intercambiar, vender a quienes te quieran comprar. A veces uno busca una especie en específico y acá la puede encontrar y la puedes intercambiar con tus mismos colegas o comprarla a la persona indicada. Para lo que nos dedicamos al tema de las aves, este evento es fundamental y un gran aporte”, señaló Roberto Steger, criador de gallinas felices. 

Hasta la medialuna La Esparraguera, ubicada a unos metros del centro de la ciudad, llegaron más de cien productores avícolas, quienes además pudieron disfrutar de charlas técnicas basadas principalmente en la crianza de sus animales y cuidados específicos. 

Sin embargo, lo que más valoran los avicultores, en su mayoría de Quillón, es el compartir experiencias con sus homólogos y disfrutar de una jornada agradable. “Lo genial de esto es que se le dé el realce a este tipo de actividades que son sanas, lejos de los malls. Acá debiera estar lleno de niños aprendiendo, porque es algo natural. Estamos volviendo a la esencia de lo que era antiguamente. No todo es dinero, sino también uno puede hacer un trueque, lo que es espectacular y con eso se pueden compartir experiencias”, expresó Alberto Pérez, avicultor del sector Puente 5 de Concepción.