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Cerca de 200 renos murieron de hambre en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Ártico, durante el invierno pasado, informó el Instituto Polar Noruego.

Una cifra inusualmente alta que se explica por los cambios climáticos que se han presenciado en la región.

Durante la cartografía anual de la población de renos salvajes en este grupo de islas, situadas a unos 1.200 kilómetros del Polo Norte.

Tres investigadores del Instituto Polar registraron este verano unos 200 cadáveres de cérvidos, que murieron de hambre el invierno pasado.

Onvik Pedersen, jefa del proyecto de censo, ve en esta "elevada tasa de mortalidad" una consecuencia del cambio climático, dos veces más rápido en el Ártico que en el resto del mundo según los climatólogos.

Los renos se alimentan por lo general de liquen que extraen durante el invierno a través de la nieve gracias a sus pezuñas.

La alternancia de helada y deshielo pueden en cambio formar una o varias capas de hielo impenetrable que los dejan sin alimento.

Según el Instituto Polar Noruego, el número de renos en Svalbard, un territorio dos veces más grande que Bélgica, se duplicó desde los años 1980 hasta alcanzar actualmente los 22.000 ejemplares.

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