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Tras el análisis a las principales marcas de cereal, se exigió incorporar nuevas exigencias para estos alimentos.

Un estudio elaborado por el Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica, se midió los niveles de acrilamida en los cereales más consumido en el país.

La acrilamida es un compuesto se forma durante la cocción y el procesamiento de alimentos a elevadas temperaturas, especialmente en productos con almidón como las papas fritas o los cereales.

Para los investigadores, los cereales tiene un bajo contenido de acrilamida comparado a las papas fritas, pero su alto consumo hace que la ingesta de este compuesto potencialmente cancerígeno sea de gran importancia en la dieta de los chilenos.

Las mediciones arrojaron que las hojuelas de maíz azucaradas y tostadas contienen 156 microgramos de acrilamida por kilo, seguido por los cereales de maíz y trigo dorados (133) y los integrales con sabor a chocolate (86)”, señaló Franco Pedreschi, académico de Ingeniería UC.

El experto agregó que luego continúan los cereales de trigo, arroz y avena integral con 45 microgramos de acrilamida por kilo, los preparados sólo con trigo o maíz (38), los cuadraditos de avena (32) y las hojuelas de arroz, maíz o avena (21).

El académico además valoró los avances del país en determinar los niveles de acrilamida en los productos de consumo masivo en Chile.

Sin embargo, señaló que es necesario incorporar nuevas exigencias y aplicaciones en la formulación de estos alimentos, para mitigar sus efectos en la salud de la gente.

Frente a este desafío, el especialista mencionó como ejemplo la nueva regulación de la Unión Europea, que estableció medidas graduales para que las empresas reduzcan los niveles de acrilamida, especialmente en alimentos para menores de edad.

Pedreschi también valoró el uso de enzimas naturales en la preparación de estos productos, que podría ayudar a reducir los niveles de acrilamida y a conservar las propiedades que caracterizan a estos alimentos.

Chile es uno de los países de la región con mayor demanda por productos de cereales de desayuno, alcanzando una ingesta promedio de casi dos kilos por persona al año.

Los escolares (70%) son los mayores consumidores, según el Ministerio de Salud.


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