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Para muchos son desconocidos pero en la comuna de Hualqui, distante a unos 15 kilómetros del centro por el antiguo camino hacia Talcamávida, en un mirador natural del Cerro La Costilla, están los petroglifos, dibujos en piedra que serían la evidencia de la llegada del imperio Inca hasta las orillas del Río Biobío.

Hoy el municipio de la comuna intenta ponerlos en valor para que la comunidad a través de actividades como el trekking o circuitos guiados conozcan el campo arqueológico, sin embargo existe una preocupación mayor por el daño causado al lugar.

Los petroglifos están rayados con aerosol, en el lugar hay basura que dejan los visitantes y una torre de alta tensión instalada en el lugar.

“Es de bastante preocupación que este patrimonio cultural se encuentre dañado por los rayados y, por otra parte, los turistas que se acercan a estos petroglifos y contaminen el sector", dijo Gian Rocha, coordinador de la oficina municipal de turismo de Hualqui.

Agregó que “la torre de alta tensión, fue un proyecto de transmisión eléctrica de Colbún, que instala una linea de alta tensión, generando un daño paisajístico dentro de estos petroglifos; a nosotros nos llama la atención que en el Estudio de Impacto Ambiental que tuvo que realizar la empresa no se detectaran".

Hoy el municipio en conversaciones con la empresa Colbún trabajan con la intención de señalizar correctamente el camino hacia el lugar y tratar de virar la mirada en el imponente mirador natural que existe en el cerro La Costilla, ya que la complicación de sacar la torre es alta.

Vía comunicado, la empresa Colbún señaló que "durante el proceso ambiental no hubo ningún tipo de observación respecto del sitio por parte de las autoridades competentes, como el Consejo de Monumentos Nacionales o la Municipalidad de Hualqui, entre otros".

La empresa apuntó además que contó con una Auditoría Ambiental Independiente y el trabajo de arqueólogos profesionales que realizaron liberaciones de área por cada torre, además de indagar en 26 puntos ligados a sitios con probabilidades de presencia de asentamientos humanos.

Precisa además que la torre más cercana a los petroglifos está a 15 metros de distancia y no se intervino de manera alguna las piedras.

Los petroglifos son rostros que la cultura incaica plasmaba en las piedras y que utilizaban además para contar la cantidad de sacrificios que realizaban. El campo arqueológico fue descubierto a inicios de 1900 y se condice con la existencia de lavaderos de oro cercanos al lugar, lo que validaría la tesis de que los incas efectivamente cruzaron el río Maule y llegaron hasta el Biobío antes que los españoles.

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