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Carta al director: Padre de víctima de sacerdote penquista valoró que inicie proceso penal canónico

La siguiente es una carta enviada a Sabes.cl por la familia de la víctima que acusa a sacerdote de Concepción de abuso y violación de su hijo cuando estaba en el seminario menor penquista.

Estimados y estimadas:

Junto con saludarles se permite comunicar que el martes 21 del presente se ha recibido información respecto al pronunciamiento que desde el Vaticano —a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe— en relación al proceso canónico que se está llevando a cabo en el Arzobispado de Concepción, esto es la instrucción del inicio de la segunda etapa del proceso penal.

Era lo que esperábamos: pasar a la segunda etapa. La verosimilitud de los hechos lo avalaban y porque los investigadores —en la indagación previa que culminó en octubre pasado— recabaron antecedentes en entrevistas a distintas personas y donde ha sido fundamental, esta vez, los argumentos y el testimonio aportado por la propia víctima.

Como es sabido estos hechos ocurrieron el año 2002 y se enteró de ellos muchos años después. Una vez conocidos se hicieron saber a la iglesia y a la justicia. Está de más decir que una víctima, especialmente un menor de edad, tarda muchísimos años en dar a conocer un hecho tan traumático y doloroso.

Lamentablemente en la justicia civil estos hechos ya están prescritos, más aún si éstos ocurrieron antes de la reforma procesal penal; en cambio en el derecho canónico estos hechos no prescriben.

Luego de darse a conocer por los medios las instrucciones de la Congregación de la Doctrina Fe para que continúe la causa en una siguiente etapa, suscita un tanto extrañeza la liviandad de la expresión que utiliza el sacerdote, en el sentido de valorar la instancia por permitirle defenderse de las acusaciones… pero si él esperaba que esto quedará hasta la primera etapa, terminándose y se diera por cerrado todo este caso por la entidad del Vaticano. De seguro que él quiere confundir a la opinión pública, desviando la atención y de desmentir lo indesmentible.

Como se señaló antes, siempre se ha pensado que este sacerdote se ha delatado solo de su culpabilidad porque un cristiano con valores y fe, y más aún un ministro de la Iglesia Católica, que predica y hace carne el evangelio de Cristo habría dado la cara, acercándose a la familia que lo acusaba sin miedo y con toda la confianza en sí mismo para defenderse de alguna mentira, sin esperar llegar a la justicia civil o canónica. El 2009, luego de entrevistarse con el arzobispo de esa época y de haber puesto la denuncia se esperaba una reacción de este sacerdote; pero sólo se dedicó a guardar silencio… situación que sólo aportó más dudas. Nunca ha sido una denuncia anónima, la iglesia lo sabe muy bien; sólo se pidió reserva porque los hechos le ocurrieron a un menor de edad, además se debe contextualizar respecto a los acontecimientos y circunstancias de data, espacio, ambiente…

Ahora, en relación al hecho en propiamente tal, si el acto sexual  de pederastia —de un hombre mayor hacia un menor de edad de su mismo sexo— fue violación, agresión, abuso, etc., le corresponderá valorarlo, calificarlo y juzgarlo a los propios administradores de justicia canónica, que en todo caso cualquiera de ellos son de tal gravedad que marcan de por vida a un menor; más grave aún si éstos son cometidos por formadores de personas —niños y jóvenes—… peor aún si los realiza un sacerdote a cargo de menores.

Gracias a todas las personas e instituciones por vuestro apoyo.

Confiados en que la verdad y la justicia llegará, afectuosamente,

Familia de la víctima