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En 1944 se instaló en Chiguayante la panadería más antigua que aún sigue en funcionamiento en la comuna, Panadería 44. Con 74 años de historia, ya ha visto pasar 3 generaciones de la familia, siendo el nieto del fundador, Gonzalo Muñoz, junto a dos socios, el que se atrevió a darle un giro importante para pasar de la panadería tradicional a la industrial y profesional.

Planteamos este proyecto para retomar la empresa familiar que estaba dormida, pero siempre con proyecciones a crecer y hacerla dinámica y diversa, no ser la típica panadería de barrio que es finalmente un minimarket en una esquina con pan; aquí las masas, el horneo y el pan propiamente tal son los protagonistas, comenta Muñoz.

Este cambio comenzó en 2016, y para darle un toque único decidieron usar las materias primas desde el inicio, sin premezclas, "queremos quedarnos lo más artesanal posible, pero también con apoyo industrial que es importante, como el uso de máquinas mezcladoras y de horneo", advierte el panadero.

Hace dos años cuando comenzaron la mutación del negocio, los tres socios optaron por no usar horno de barro ni a leña. Comenzaron con un horno de piso marca UNIQUE de 6 latas, y hoy ya cuentan con tres de estos, el primero junto a otro de 9 latas y otro de 12. "Optamos por estos hornos porque son lo más cercano a los antiguos de leña", asegura Muñoz.

Hoy día la maquinaria le permite a Panadería 44 hacer una variedad inmensa de panes, tales como hallullas, pan francés, colizas, dobladitas, pan copihue, de hamburguesa, pita integral y blanco, pan amasado y amasado integra, entre otras. Sin embargo, según cuenta Muñoz, "la novedad nuestra es el pan ciabatta, y pan de molde integral con semilla que es nuestro producto estrella dentro de la panadería".

Muñoz tiene clara la importancia que adquiere la panadería industrial por sobre la tradicional. Mejora el tiempo de cocción, existe mayor facilidad para el panadero de meter las latas y controlar el panel del tiempo sin la necesidad de mover la leña, tiene un mayor control del quemado, y se puede hornear en mayor cantidad, asegura. Además, el consumo de energía es un factor importante, hay menos costo en gas que con leña, y "por lo menos dentro del Gran Concepción existen días de preemergencia ambiental que nos impediría trabajar a la antigua", agrega.

Los hornos antiguos hoy los tienen como reliquia, pero los socios aseguran que de seguir creciendo tendrán que prescindir de él para ocupar esa área, ya que ocupa unos 70 metros cuadrados.

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