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Esta mañana las autoridades a cargo del centro de internación provisoria decidieron abrir las puertas del recinto a la prensa a raíz de los últimos 10 hechos en que menores se han autoagredido, intentando, aseguran, lograr un cambio en su condición de cuidado.

Carolina Baez, jefa de justicia juvenil a nivel nacional, identificó como el principal problema el ingreso por distintas vías de droga. Mencionó desde el porte por parte de las visitas y familiares de sustancias, ingreso aéreo (pelotazos) e incluso que personal podría estar involucrado.

Por su parte, Rina Oñate, directora regional del Sename en el Biobío, dijo que están en antecedentes de que hay nuevas formas y nuevas drogas que se intentan hacer pasar que no logran ser detectadas.

Las miradas sobre el control de ingreso de droga apuntan a Gendarmería como responsables.

Minutos antes la visita de la dirección regional había declarado que este año no había registro de acceso aéreo de la droga y que estaba controlado, sin embargo tomó la palabra el dirigente de ANFUP, Benito Sarabia, quien desmintió esa situación indicando que sólo este año han ocurrido 6 episodios detectados, incluso con incautación de celulares que iban a ser lanzados hacia el interior del centro.

En todo momento hubo un ambiente tenso, tanto así que en medio de las declaraciones se activó un equipo de control ya que un menor se descompensó de manera agresiva por lo que debió ser controlado.

Otro episodio que marcó desencuentros fue la prohibición de ingresar a las celdas de aislamiento y castigo, las que están prohibidas en las cárceles de menores y que según antecedentes de la Defensoría Penal Pública estaban habilitadas. A la salida del recinto, a viva voz, el seremi de justicia del Biobío, Jorge Cáceres, dijo que "a partir de este momento esos espacios no se ocupan más".

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