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Es viernes, y todos lo saben. Los habitantes de la conurbación prefieren el último día de la semana sacar sus vehículos para movilizarse a los distintos lugares. A eso se le suma la intensa lluvia y en evidencia queda que las vías ante cualquier evento colapsan.


El punto neurálgico de los tacos se dio sobre los puentes que cruzan el río Biobío. Y todo se dio tras una falla mecánica en una micro de la locomoción colectiva casi al llegar a calle Los Carrera, pasando el puente Llacolén, lo que inmediatamente generó la congestión.


Ante esa situación, los conductores buscaron alternativas, colapsando el puente Juan Pablo II. Lo mismo con el Bicentenario, que no funciona a toda capacidad.


Luego se sumó que otro taxibús, en el sector Esmeralda presentó problemas técnicos, aumentando la congestión en la Costanera a la altura del puente viejo. Todo eso tuvo como escenario una intensa lluvia la que anegó calles altamente transitadas como Víctor Lamas, haciendo todo mucho más lento.

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