En la historia reciente existen fechas que marcan hitos fundamentales, que provocan clivajes imborrables. Una de ellas es el 11 de septiembre, el de 1973 en Chile, el de 2001 en Estados Unidos… pero en estos días se nos acerca otra fecha histórica; nuestro 5 de octubre de 1988. La verdad es que esa noche fue especialmente tensa, conocido el triunfo del No, los líderes de la naciente Concertación llamaban a retirarse a sus casas en tranquilidad y calma.

Lo interesante fue la mañana del 6 de octubre. Por razones obvias, esa noche dormimos en una comuna cerca de Concepción y al volver con algunos amigos a la Plaza de Armas de la ciudad, tímidamente algunos automovilistas tocaban sus bocinas en señal de alegría, además se fueron formando espontáneamente marchas de personas en el centro penquista, se hacían rondas, se repartían abrazos, se cantaba… la sensación era de que los chilenos volvíamos a sentirnos libres, sin temores, sin miedos. Algo similar sucedió la noche (25 de abril de 1988) que por las pantallas de Canal 13, Ricardo Lagos apuntó con el dedo a Pinochet para decirle que era inconcebible que un chileno tuviera tanta ambición de poder de querer estar 25 años en La Moneda… Ufffff esa interpelación nos impresionó, nos dejó perplejos. Pues bien, ahora sentíamos que se iniciaba el fin de la dictadura y se recuperaba la dignidad de los chilenos.

Sin duda, es mucho lo que se ha escrito y se seguirá reflexionando sobre esta heroica gesta comunitaria. Sólo quiero detenerme en algunos hombres y mujeres que desde su oficio, arte, vocación o profesión entregaron su aporte a esta potente causa colectiva. El afiche regional del No creado por los artistas Juan Carlos Mestre, Alexandra Domínguez y Tulio de Cortillas.

Los recitales, tocatas o conciertos en distintos lugares de nuestra región. Inolvidable las tocatas en la sede de los mutualistas Carpinteros y Ebanistas, de la Sociedad Lorenzo Arenas, en el sindicato de Suplementeros y, uno de los mejores, en la Parroquia Santa Cecilia de Talcahuano; estuvieron bandas locales muy jóvenes, junto a Angel e Isabel Parra, Eduardo Peralta y Santiago del Nuevo Extremo, de nuestro entrañable Luis Le Bert… dicho sea de paso, Parroquia que era encabezada por el sacerdote Carlos Puentes Figueroa. Vaya a todos ellos un sencillo pero profundo homenaje. El triunfo del 5 de octubre no tiene dueño; es la culminación de un proceso muy largo y doloroso y es la demostración que con un papel y un lápiz se puede cambiar la Historia.

José Miguel Ortiz Vera. Periodista.