Robos, gritos, desmanes, jóvenes que lloran porque los lanzan a una piscina, destrozos y hasta amagos de incendio son parte de la vida cotidiana de los vecinos que viven cerca de la casa que se arrendó para un programa colaborador del Sename en Avenida Las Margaritas, a al altura del 1790 en los Huertos Familiares.

Esto genera una molestia e inseguridad generalizada denunciada por los afectados. Una de las vecinas que por seguridad pidió reserva de su identidad, detalló que hace un mes “se escuchan ruidos, gritos, lloran, se suben a los techos, la casa tiene piscina y se tiran al agua, llega el Samu cada cierto tiempo, cualquier día y a cualquier hora”.

Tema aparte y de mayor preocupación son los robos, “hay una casa que está detrás de ellos a la que han entrado a robar dos veces”, agregó.

Para combatir aquello los vecinos de condominios colindantes se organizaron para combatir los atracos y disponen de pitos silbantes para que en caso de verse afectados los más cercanos salgan en auxilio.

El hogar, que es arrendado, depende la Corporación Catim. Sandra Castro, directora ejecutiva, explicó que “los desajustes conductuales que tienen algunos chicos derivados a esta residencia generalmente se traducen en deterioro del medio que habitan, de alguna manera son conductas esperables, nosotros como Catim frente a esto nos haremos cargo de restituir los daños de infraestructura”.

De hecho es visible desde el perímetro exterior que las panderetas fueron derribadas íntegramente por lo que la salida a la calle de los menores prácticamente no tiene control.

Ante los robos, Castro apuntó que “hemos aplicado el protocolo, que es realizar una denuncia en el tribunal de Garantía y en Fiscalía. Solo tenemos información de un evento donde nosotros personalmente respondimos frente a los vecinos afectados y nos hicimos parte frente a la denuncia que hubo que realizar”.

Ante los problemas los vecinos iniciaron acciones para lograr que el dueño del recinto acabe anticipadamente con el contrato.