El Gran Circo Comunidad Redendor en la ciudad argentina de Rosario, fue denunciado en varias oportunidades a la policía por maltrato animal. Tras las acusaciones, los uniformados se dirigieron hasta el mencionado sector donde se emplazaba el centro de entretenimiento.

Los trabajadores del lugar se sorprendieron con la llegada de la policía, porque no entendían cómo era posible que alguien efectuara una acusación de este tipo, algo que los propios oficiales se dieron cuenta apenas comenzaron a recorrer las jaulas.

Lo primero que vieron los oficiales fue a una niña sacándose una selfie en la jaula del tigre, totalmente apoyada contra la reja y sin temor alguno a ser el almuerzo del felino. ¿La razón? Este solamente era un peluche gigante.

Mientras intentaban cerrar la boca tras la sorpresa de ver que el majestuoso animal no era más que un adorable peluche, notaron que los gorilas caminaban libremente entre la gente que recorría el circo.

Finalmente, mientras los dueños del circo aseguraban que todo era un malentendido, la policía consideró que al final todo se trataba de denuncias realizadas en broma, y pese a esto debieron tomar imágenes para dejar registro del porque no sacaron ninguna multa al local.