Singular cantante callejero de Concepción esconde desgarradora historia de rehabilitación
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Singular cantante callejero de Concepción esconde desgarradora historia de rehabilitación


Por Andrés Espinoza | 21 Agosto 2018 21:51
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Clásicos de Cristian Castro, Alex Ubago y otros románticos se escuchan en la esquina de Barros Arana con Caupolicán, en Concepción, cada vez que Gerald Peñailillo conecta su parlante de 80W de potencia y se pone a cantar. Su voz, ya inconfundible para quienes transitan por la Plaza Independencia, despierta una serie de reacciones en su público, ya que su modulación y entonación no es la adecuada. Algunas veces ralla en la desafinación pero, aún así, el joven oriundo de Candelaria se esmera por alcanzar el tono que requiere cada tema. Entre risas y desaires, muchos penquistas pasan de largo. Otros, con una mezcla de extrañeza y empatía, lo ayudan con algo de dinero. Pero lo que la mayoría no sabe, es que Gerald esconde para sí mismo una desgarradora historia, con la que explica por qué no puede cantar correctamente. Antes de no poder coordinar los movimientos de su cuerpo, ni poder hablar correctamente. Gerald era un niño normal, ágil, lleno de vitalidad. “Pero cuando niño era un pato malo, aspiraba neoprén en la calle y andaba metido en peleas. Cuando tenía 14 años, tuve un accidente. Me caí desde el cuarto piso de un edificio, en Prat con Heras”, contó el joven a Sabes mientras apuntaba hacia dicho sector. Para él, ese día cambió su vida para siempre. Tras el gravísimo incidente, estuvo internado cerca de un mes en el hospital, de acuerdo a su relato. “Fue una pelea y un tipo me empujó. Después de eso estuve en la Teletón durante ocho años, en rehabilitación”, agregó. El singular cantante confesó que logró terminar sus estudios de Cuarto Medio e incluso obtener conocimientos como cajero bancario. Actualmente vive junto a su papá. “Él es un viejito excelente, se ha portado muy bien conmigo siempre y no tengo nada malo que decir de él”, agregó. Con la plata que reúne en el centro, el desafinado romántico ayuda en la casa y además, confiesa que “cantar es como mi terapia”. Aclaró que algunas veces ha tenido problemas con inspectores municipales por el volumen de su parlante, pero que hay quienes entienden que es la única posibilidad real que ha encontrado para ganarse la vida en Concepción.
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