Las bellas historias de esfuerzo y amor construidas por las diez mujeres que fallecieron en el incendio de la casa de reposo Santa Marta, de Chiguayante, viven aún con más fuerza en los corazones de sus familiares, seres queridos y amigos. Se trata de relatos llenos de empuje y empoderamiento, que se han transformado en un ejemplo para hijas, hijos, nietas y nietos que hoy lamentan su partida y esperan darles pronto una digna despedida.

Laurentina Espinoza Irribarra, fue una destacada funcionaria de la empresa Huachipato y una querida vecina de Talcahuano y Chiguayante. Durante su juventud, según indicaron cercanos a su familia, ella se separó y gracias a su empuje, pudo sacar adelante a sus cuatro hijos. Fue recordada como una mujer moderna para los tiempos que le tocó vivir, muy inteligente, alegre y una muy buena viajera. Sus seres queridos indicaron que, tras jubilar decidió aprovechar de conocer diferentes lugares de Chile, que anheló por años visitar.

Laurentina Espinoza Irribarra.

Otra víctima de la tragedia que enlutó a la comuna de la “tierra bella”, es María Pérez Vidal, oriunda de Cañete, en la Provincia de Arauco. Allí, la adulto mayor era conocida por haber sido una de las mejores y más importantes peluqueras que ha tenido dicha localidad. Su familia explicó que ella, junto a su esposo que también desempeñaba el mismo oficio, se esforzaron por consagrarse en el rubro.

En el año 2015, María Pérez habría perdido su hogar tras un gigantesco incendio que destruyó una cuadra completa en Cañete. Posterior a ello, su salud se deterioró y optó, junto a su familia, por trasladarse hasta la casa de reposo Santa Marta de Chiguayante, para recibir los cuidados que requería, según afirmaron sus cercanos.

Francisca Acuña fue una destacada comerciante.

Entre las diez fallecidas, también se encontraba Francisca Acuña, quien fue una importante comerciante de Concepción. Familiares detallaron que la mujer fue locataria de la Vega Monumental y que fue una de las fundadoras del actual recinto, cuando se trasladaron desde calle Caupolicán, en donde antiguamente se encontraba dicha vega penquista.

Francisca, según recordaron, era de esas trabajadoras que comenzaba con su rutina temprano durante la madrugada y que aprendió del rubro con sus padres, para después continuarlo junto a su esposo. Gracias a su labor, pudieron darle buena educación a sus hijos. Tenía muchos clientes, por lo que era muy conocida en la ciudad.

De acuerdo al relato de los familiares de las víctimas, las adultas mayores que perdieron la vida se habían hecho grandes amigas al interior del centro de larga estadía y que compartían a diario en las actividades que planificaban para ellas. Dichos lazos se extendieron incluso, entre sus parientes, quienes disfrutaban junto a las abuelitas de cada una de las cosas que hacían al interior del hogar Santa Marta, como por ejemplo amasar pan, sopaipillas, cocinar, huertear en el campo que hay al interior del recinto, entre otros.

El presidente Sebastián Piñera solicitó acelerar la entrega de cuerpos al SML.

Cabe recordar que las diez víctimas son: Francisca Acuña González, Juana Arriagada Soto, Laurentina Espinoza Irribarra, Elsa Hidalgo Rojas, María Pérez Vidal, Amanda Riquelme, María Marta Ruiz, Herminia Sanhueza Tejo, Irma Cartes y Deyaira Venegas Saavedra.

Por ahora, los más cercanos a las diez víctimas de la tragedia, esperan que el Servicio Médico Legal de Concepción termine con los análisis de ADN para poder comenzar con la espera de los cuerpos y así darles la despedida que merecen. Cabe recordar que el Presidente, Sebastián Piñera durante visita especial a la zona, solicitó al SML acelerar la entrega de los cuerpos a sus respectivas familias.