alimentación y salud
No es ningún secreto que una dieta sana es un pilar base para nuestra salud y bienestar. Una buena alimentación es clave en la vida. Comer de modo correcto y equilibrado, con dosis recomendadas de fruta, proteínas y verduras, consigues tener una buena salud y una mejor calidad de vida. Además de tener una piel radiante, sin celulitis y totalmente tersa.

Existen alimentos que frecuentemente son los más vetados por los nutricionistas, eso sí, comenzando de la base de que muchos profesionales de la nutrición consideran que no existen los alimentos prohibidos como tal, sino que todo se basa en evitar los excesos y en comer algunos solo de manera ocasional.

Harinas refinadas

Los alimentos hechos con en este tipo de harina, se les ha quitado gran parte del salvado, lo que hace que el cuerpo obtenga azúcar en exceso. Además, este tipo de harina apenas aporta nutrientes complementarios. Por eso, siempre es mejor elegir su versión integral, elaborada con el grano completo.

Frituras 

No son solo las comidas en sí, sino también la forma en que las preparas. Y es ahí donde los fritos (y los rebozados que usas) se convierten en un mal aliado, ya que favorecen el aumento del colesterol. Además absorben una gran cantidad de grasas saturadas. Siempre es una mejor alternativa optar por preparaciones a la plancha, la parrilla o al vapor.

Alcohol

Se acerca septiembre y sabemos que puede ser complicado renunciar a unas copas demás. Como siempre, la clave es la moderación, evitarlos excesos, y tener presente que el alcohol sólo aporta calorías vacías.

Además, beber alcohol inhibe la absorción de algunas vitaminas y minerales, pues el hígado lo metaboliza rápidamente y lo utiliza para cubrir las necesidades energéticas del momento, en reemplazo de los carbohidratos o grasas que estaban destinados ese objetivo.

Cada copa de vino blanco tiene 87 Kcal, un vaso de cerveza suma 95 Kcal a nuestro organismo y una piscola nos aporta aproximadamente 250 Kcal. En el caso de los cócteles, las cifras se disparan, ya que hay que sumar a las calorías del alcohol las de los zumos y refrescos que lo acompañan. Por ejemplo, una caipiriña de unos 300ml aporta 320 Kcal y una piña colada 200 Kcal. Además, a mayor graduación más calorías. Por lo tanto, prefiere siempre bebidas alcohólicas con menor graduación, como el vino, la cerveza o un vaso de espumante y, claro, evita los excesos.

Alimentos y carnes procesadas

Para llevar una dieta saludable, es básico reducir al mínimo los alimentos procesados industrialmente, como por ejemplo, con los embutidos.

La cantidad de grasas no saludables que contienen estos alimentos, aumentan nuestros niveles de colesterol malo. Es recomendable, quitar de nuestra lista de compras los alimentos muy procesados, pues son una combinación nefasta de azúcar, harinas refinadas, grasas de mala calidad, conservantes, químicos y sal.

Refrescos azucarados

“Me da una ensalada con una coca light˝. De nada sirve pedir una ensalada con un filete de pescado a la plancha si acompañamos la comida con un trago o bebidas azucaradas en exceso. Siempre es igual de importante que seleccionar bien los alimentos como decidir con qué vamos a acompañarlos.

Al igual que pasa con el alcohol, las bebidas o jugos con azúcares añadidos significan calorías directas para el organismo y no le aportan ningún beneficio a nivel nutricional, por eso cuando los nutricionistas se refieren a ellas hablan de “calorías vacías”.

Aperitivos envasados o platos pre-cocinados

Por ejemplo, una bolsa de papas fritas, son fuente de elevada de sal, grasas de baja calidad y alta carga calórica pero baja nutricionalmente hablando. El elevado consumo de sal favorece la retención de líquidos, lo cual influye en el desarrollo de la celulitis.

Grasas saturadas

Es primordial no abusar de los alimentos ricos en grasas saturadas, como las carnes rojas, la mantequilla o los helados. No hay que renunciar, por el contrario, a las grasas grasas mono y poliinsaturadas, que contienen alimentos como la palta, los frutos secos o el pescado azul como por ejemplo: el salmón, el jurel, el atún, la sardina, la trucha o la caballa.

Dulces industriales

Son de los primeros ser borrados de la lista de compras si seguimos los consejos de un nutricionistas. ¿Por qué? Apenas entregan nutrientes y tienen un alto contenido en azúcar, y además contribuyen a aumentar los niveles de colesterol malo (LDL).

Contienen grandes cantidades de grasas de origen refinado, saturado o muchas de ellas hidrogenadas. Favorecerán la acumulación de grasa, puesto que a su vez contienen gran proporción de azúcares sencillos. Por eso, siempre es mejor opción elaborar nuestros propios dulces en casa.