Proyecto inédito. Un hito para la historia de la frutilla blanca de Nahuelbuta. Pálido fruto con siglos de historia vinculada a la cultura Mapuche, a la conquista española y al potencial económico de las comunas de Contulmo y Purén, pero que sin previo aviso ni explicación alguna, amenazó con desaparecer.

“Valorización del cultivo de frutilla blanca (fragaria chiloensis) mediante rescate de ecotipos locales y el fomento de su producción agroecológica entre pequeños agricultores del territorio de Nahuelbuta”, tuvo por nombre el proyecto ejecutado por el Instituto de Investigación Agropecuaria INIA, financiado por FIA (Fundación para la Innovación Agraria) y que contó con la colaboración de los municipios de Contulmo y Purén, que buscó rescatar esta singular fruta.

El proyecto que inició en diciembre de 2014 y finalizó en junio de este año en Purén, donde se realizó un completo seminario sobre la producción de la frutilla blanca en el territorio de Nahuelbuta. Más de 160 personas estuvieron presentes en la jornada que se desarrolló en el Salón Patrimonial de la comuna. “Es un patrimonio nacional en una zona tradicional. La frutilla tiene origen chileno, la que se comercializa hoy en el mundo nace de esta frutilla. Por lo tanto tiene un valor patrimonial extenso”, destacó Pedro Bustos, Director Nacional de INIA quien además participó de la entrega de certificaciones a los productores que prefieren ser llamados “frutilleros de Nahuelbuta”, porque además de la producción de la frutilla se han encargado de revitalizar tradiciones y culturas asociadas al fruto.

Cecilia Céspedes, investigadora en agroecología de INIA Quilamapu – una de las formuladoras del proyecto – agregó que, “nos dimos cuenta que había una merma tremenda de la producción que ellos se recordaban en los años 70´, que eran grandes producciones y estaban produciendo poco y algunos nada”. Entre las causas más comentadas entre los agricultores, y que explicaran este periodo de decadencia, se encontraban las plantaciones forestales, una menor presencia de abejas y el cambio climático, pero técnicamente aún no se ha podido determinar si efectivamente alguna influyó. Lo que si hicieron los investigadores de INIA fue comprobar una degradación de suelo, falta de fertilidad, falta de riego y baja tecnología de producción. Y a partir de eso iniciaron el trabajo. “Les ofrecimos una propuesta agroecológica, con técnicas de producción de fruta que les permitiera separar las producciones de frutas de la producción de planta para mejorar la calidad con un manejo agroecológico, con el uso de compost, diversidad, manejo de maleza, enfermedades, plaga, etc. Y eso es lo que logramos”, puntualizó la profesional satisfecha que desde ahora encabezará el Grupo de Transferencia Tecnológica GTT que dará continuidad al proyecto.

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