El oficial de Carabineros pasó la noche en el Sanatorio Alemán de Concepción porque su hija había sido operada de urgencia de apendicitis y su trabajo fue clave en los primeros minutos de evacuación tras la explosión que dejó 3 fallecidos y decenas de heridos.

Eran pasadas las 10 de la mañana de este fatídico sábado  21 de abril, y el capitán Giuliano Malverde Ortiz, aún con su uniforme de Carabinero, se encontraba en el Sanatorio Alemán de Concepción junto a su esposa, cuidando a su hija de 4 años y medio quien había sido operada de urgencia en horas de la noche por una apendicitis.

Exactamente a las 10 con 26 minutos un fuerte estallido cambió el rumbo de su protección y tendría ahora, no solo que proteger a su familia, sino a decenas de personas del centro asistencial. La explosión por gas destruyó gran parte del recinto y todos debían evacuar.

“Bajé como pude con mi esposa y mi hija y cuando las puse a salvo actué por inercia.Nadie se atrevía a subir al tercer piso del Sanatorio y yo no lo pensé y subí porque había niños, había mucha gente que evacuar”, dijo aun nervioso el Capitán Malverde.

Este oficial es Subcomisario de la Subcomisaria de Los Álamos, lleva  18 años en la institución y en esta ocasión sacó a relucir la esencia  de todo Carabinero.

“Como me veían de uniforme, todos pensaban que había llegado al rescate y me indicaban que sacara a la gente del tercer piso. Sin tiempo para explicaciones, recorrí rápidamente el lugar y comencé a ayudar a todos quienes necesitan ayuda especialmente para bajar con quienes estaban en camillas”, relata el oficial.

“Pronto llegaron los primeros Carabineros al lugar y ellos también me pedían instrucciones” continúa diciendo este oficial que realiza servicios de motorista en la unidad que comanda.

Afortunadamente su ayuda fue clave en los primeros momentos de la evacuación y hoy, ya más tranquilo, el Capitán Malverde dice que no podía ser de otra forma. “Somos Carabineros y los Carabineros somos así. Nuestra misión es ayudar a la ciudadanía y por supuesto que en una situación tan grave como la que vivimos, yo tenía que ayudar en todo, todo lo que fuera necesario”.

Su hija se encuentra en buenas condiciones de salud y ahora el capitán, ya de vuelta en su puesto de mando en la Subcomisaría, cuenta con orgullo esta historia, una de tantas vividas durante la trágica jornada del 21 de abril en el Sanatorio Alemán de Concepción.