Una funeraria deberá cancelar una indemnización millonaria al hijo de un hombre cuyo féretro no logró entrar al nicho en pleno funeral, en el Cementerio General de Concepción. El hecho, que ya era triste, se tornó lúgubre ante la imposibilidad de dar sepultura a su ser querido.

El hecho, según consigna BiobioChile, se remonta a fines de 2015 cuando fue el funeral de Enrique Castillo, quien había fallecido por un cáncer. Hubo una emotiva despedida, llantos de su viuda, el dolor de sus familiares y amigos, por lo que sólo faltaba el funeral. Sin embargo, al bajar el féretro, se dieron cuenta de inmediato que la urna no cabía. Según se indicó, en medio de la sorpresa de los más de 80 asistentes, los trabajadores del lugar intentaron encajar a la fuerza la caja de madera, golpeándola contra las paredes de cemento.

Según relata Ronald Castillo, el hijo del fallecido en el citado medio, “el ruido era muy fuerte al intentar que cupiera esto dentro de una estructura de concreto. Todo era muy siniestro“, recuerda Ronald Castillo, hijo del difunto. “Los niños se estaban asustando, la gente estaba malamente sorprendida. Se intentó como tres veces, pero ya el capataz dijo que no daba para más, que la urna era más larga de lo normal. Quedamos nosotros con la sorpresa reflejada en la cara”.

Lamentrablemente, el funeral no se concretó y tuvieron que despedir a los conocidos con el féretro aún en el aire. Luego tuvieron que arrendar otro nicho. Ronald había contratado los servicios de la funeraria del Hogar de Cristo, desde donde les ofrecieron una urna de un metro noventa centímetros, acorde a la estatura de su papá.

Se indicó que en ese momento se aseguraron que el ataúd existiera para no pasar sorpresas. Sin embargo, la caja que les entregaron medía dos metros y 10 centímetros siendo que el espacio máximo para la sepultura era de dos metros.

Pese a los reclamos en la funeraria, nunca hubo una indemnización de por medio. Por lo que la familia interpuso una demanda ante el Segundo Juzgado de Policía Local de Concepción.

Los seres queridos del difunto solicitaron 10 millones de pesos por el daño moral y 120 mil por el costo que significó el arriendo del nicho más el pago de los derechos municipales para realizar el entierro. Lo primero se concedió, aunque en una cifra menor. Lo segundo fue concedido en su totalidad.

“La funeraria fue condenada por infracción a la Ley del Consumidor con una multa de 10 UTM (cerca de 460 mil pesos) y con el pago al demandante, en este caso don Ronald Castillo, de una indemnización de 2 millones de pesos por daño moral”, detalló a BiobioChile el abogado Nicolás Hauri, representante de la familia.