Conmoción causó en Estados Unidos el caso de la muerte de Jerome Perry, un niño de solo siete años que falleció de un disparo en la cabeza percutado por su propio hermano, dos años menor.

El trágico incidente ocurrió la tarde del sábado en la ciudad estadounidense de Saint Louis, cuando los hermanos Perry se encontraban en la planta superior del domicilio en el que vivían junto a sus padres.

En un descuido de su madre, el menor de la familia buscaba dulces escondidos cuando encontró el arma registrada de su padre. Sin saber que la pistola era real y no una de juguete, apuntó a la cabeza de su hermano y apretó el gatillo.

Su madre se encontró con la terrible escena. Jerome, quien jugaba videojuegos frente al televisor, quedó tendido en el suelo inconsicente, mientras que su hermano menor, sin dimensionar lo ocurrido, aún tenía el arma en su mano. Jerome solo sobrevivió algunos minutos hasta que falleció en un hospital de Missouri.

Según información del canal local KCTV 5, no hay ningún cargo criminal en el caso y la pistola usada por el menor se encontraba registrada por su padre, quien tenía el permiso respectivo. Sin embargo, en este caso, autoridades han cuestionado las medidas de seguridad empleadas en el hogar cuando se cuenta con niños pequeños y armas ocultas.