Casarse es una de las decisiones más importantes en la vida. Es el momento en que se define que de ahora en más se vive con otra persona hasta el final de nuestros días.

Lo último es el ideal de un matrimonio, pero la realidad es que no siempre es así. Afortunadamente, la ciencia nos puede dar algunos consejos para evitar tener una unión que con los años fracasará.

Más en específico, la matemática y sus estadísticas nos dicen que a cierta edad, las personas tienen mejor estabilidad y duración de una relación de casados, que las que hay bajo otros años.

Se trata de un estudio realizado por el sociólogo Nick Wolfiner, académico de la Universidad de Utah, quien analizó los datos de la encuesta nacional de crecimiento familiar en Estados Unidos, de los años 2006 a 2013. En ella notó que existe una relación de éxito en el matrimonio, dependiendo la edad en la que se casaron las personas.

“Las probabilidades de divorcio disminuyen a medida que envejecemos desde la adolescencia hasta finales de los 20 y comienzos de los 30”, dice el experto.

A partir de entonces, “las posibilidades de divorcio vuelven a aumentar a medida que avanzas de los treinta a los primeros años de los cuarenta”.

Después de los 32 años, explica, las posibilidades de divorcio crecen cada año un 5%.

En definitiva, se estima que para casarse se debe tener entre 28 y 32 años. La idea es no ser demasiado joven ni tampoco muy viejo. La conclusión en que una persona en ese rango de edad sabe si realmente está enamorado o es sólo una atracción hormonal y del momento.

A su vez, no se es tan viejo por lo que se pueden tomar riesgos y ser solventes ante un cambio, incluyendo hábitos que deberán rehacer en pos de la relación.

Pero ojo a los que pasan ese umbral. El sociólogo estima que una persona que no se casa después de los 32 años se hace muy selectivo y exquisito, lo que puede traer mayores conflictos con la pareja, que pueden terminar en un final de la relación.

Además, dijo, “si has tenido muchos novios o novias, tus ex pueden amenazar tu matrimonio. Pueden ser una tentación para el adulterio. Así, tener muchas parejas sexuales antes del matrimonio aumenta considerablemente la probabilidad de divorciarse”.