Se terminan las vacaciones y con ello se aproxima algo del que todos quisiéramos escapar y es que la llegada del mes de marzo no sólo significa despedirse de la playa, de la ropa más holgada ni del sol sino que significa prepararse para la vuelta al trabajo y también a las clases.

Es aquí donde vienen los dolores de cabeza, ya que no sólo necesitamos ajustar el presupuesto sino que pensar en cuál es la mejor forma de iniciar el nuevo año académico o laboral, más aún cuando se tienen hijos pequeños.

Según Daniela Muñoz, psicóloga y especialista en neurociencias de la Universidad San Sebastían, las primeras semanas estarán llenas de cansancio y dificultades para dormir y despertar, cambios eso sí que serán más notorios en los niños.

De aquí nace la importancia de prepararse con anticipación para que marzo no nos golpee tan fuerte. Lo ideal es reorganizar los horarios y ritmos de sueño y modificar la alimentación antes de comenzar el trabajo o las clases. Es decir, se debe hacer una rutina, con horarios de comida, con alimentos más sanos, dejar espacio para hacer ejercicio, definir horas para la siesta y también establecer una hora fija para acostarse, considerando siempre las horas minimas de sueño que nos permitirán rendir de mejor manera.