La situación de actividad sísmica al interior del macizo, que durante el fin de semana, provocó la apertura de una grieta de 40 metros, suma ahora un nuevo episodio que es observado con especial atención: la presencia de lava en el cráter.

A raíz de esta situación es que el OVDAS recomendó la ampliación del radio de exclusión a 4 kilómetros, sin embargo, la condición de alerta amarilla, que se mantiene desde el 31 de diciembre de 2015 continúa sin alteración.

“Se amplia el radio de exclusión actual de 3 a 4 kilómetros. Se estableció con certeza la existencia de un domo de lava, que corresponde al inicio de salida del cuerpo magmático, y en este sentido hay que ser particularmente rigurosos y decir que esta salida del cuerpo magmático se produce de manera efusiva, que es lo contrario a explosiva, no es descartable que este cuerpo magmático pudiera salir del cráter”, explicó el gobernador de Ñuble, Álvaro Miguieles.

La autoridad, a la vez, fue explícita en indicar que acorde a todos los estudios hechos por los expertos del Sernageomin, en caso que la lava saliera del volcán, esta sería hacia el lado argentino, sin afectar la actividad turística de la zona.

Para este miércoles, a las 10 de la mañana, se convocó a un Comité Operativo de Emergencias en el Gobernación de Ñuble para ver los pasos a seguir con este nuevo episodio de actividad volcánica.