El tema de los robots y la automatización en el campo laboral no es nuevo, aquí han surgido todo tipo de análisis y pronósticos, e incluso hemos visto las primeras implementaciones en restaurantescafeteríassupermercados y cadenas de producción, por lo que estamos ante algo para lo no hay vuelta atrás.

Hoy un nuevo estudio de McKinsey Global Institute (MGI), que cuenta con la participación de expertos del departamento de Economía de Oxford y el Banco Mundial, está dando a conocer cifras alarmantes y detalles interesantes de que lo que nos depara el futuro cuando los robots estén presentes en mayor medida en los puestos de trabajo, algo para lo que tendremos que estar preparados.

14% de la fuerza laboral mundial se quedará sin trabajo

Este completo estudio arroja datos de que lo que podríamos ver durante la década de 2030 ante la explosión de la automatización, donde el dato más revelador es que se estima que entre 400 y 800 millones de personas en todo el mundo tendrán que cambiar de trabajo ante la llegada de los robots. De esta cifra, cerca de 375 millones no encontrarán un nuevo trabajo debido a la falta de conocimientos y preparación, es decir, 14% de la fuerza laboral mundial.

Pero en todo esto hay datos curiosos, ya que el estudio pronostica que el cambio afectará principalmente a las naciones ricas, como Estados Unidos, Alemania o Japón, donde el impacto se verá reflejado en la clase media, ya que aproximadamente el 25% de los puestos de trabajo serán automatizados.

Caso contrario a lo que se cree ocurrirá en las naciones en vías de desarrollo, como India o México, donde se estima que debido a la falta de presupuesto será imposible adquirir tecnología para automatizar trabajos, por lo que se pronostica que sólo el 9% de los puestos se verán afectados por la presencia de las máquinas. Esto hará que la clase media en estas regiones no sufra cambios que afecten la economía de los países.

La mano de obra barata se convertirá en el principal activo de la era de la automatización, provocando que las naciones en vías de desarrollo tengan un nuevo impulso económico que hará que algunas compañías migren sus servicios a estos países. Sin embargo, esto no será para siempre, ya que con el paso del tiempo la maquinaria disminuirá sus costes y hará que sea más viable confiar en la automatización.

Aquí se presenta un factor importante, ya que estas pérdidas de empleos harán que se creen nuevos puestos mejor remunerados debido al incremento en la productividad. El problema es que estos nuevos empleos requerían gente más preparada y con mayores conocimientos, lo que pondría en jaque a las naciones en desarrollo debido a las deficiencias en los sectores educativos.

La capacitación y la especialización serán claves en unos años, y pocas compañías serán capaces de ayudar a su actual plantilla de trabajo, por lo que aquí nuevamente será determinante la capacidad educativa de cada una de las personas y lo que los países tengan para ofrecer.

Los puestos más propensos a ser substituidos por máquinas serán aquellos que requieren trabajo físico, como operadores de grúas, maquinaria pesada, cadenas de producción e incluso operadores de vehículos como taxis o camiones de reparto, así como administradores de oficina. Esto provocará que la cantidad de empleos que requieren al menos un título universitario crecerá, mientras que los trabajos que requieren menos educación se reducirán.

En resumen, la llegada de la automatización parecerá afectar menos a los países en vías de desarrollo en comparación con los países más ricos, pero las regiones en desarrollo se enfrentarán a desafíos más complejos, como la educación, a largo plazo. Por otro lado, la pérdida de empleos creará una contracción económica en la clase media de las naciones desarrolladas, sin embargo, es algo que se resolverá a medio plazo debido a la profesionalización de las nuevas generaciones.