Muchas veces, por falta de dinero, tiempo, pero por sobre todo desconocimiento, los paseos de fin de semana suelen ser siempre los mismos para los penquistas. Pero, más allá de las playas de Penco, Lenga o Coronel, hay muchos panoramas y paisajes desconocidos en las cercanías de la capital provincial. Uno de ellos es el Salto del Dañicalqui, un lugar paradisíaco, oculto entre los bosques, ubicado a una hora y media de Concepción.

Vista desde el río.

La cascada se encuentra escondida entre los bosques y tiene muy poca intervención por parte del hombre. El sector, lleno de tranquilidad y nula urbanización, permite escuchar con calma el imponente sonido del río Dañicalqui precipitando desde un salto de unos 20 metros de altura. Las postales que deja este paseo son hermosas y muchas de ellas quedan acompañadas por los arcoiris que se forman en el pozón.

Para llegar a Dañicalqui desde Concepción, hay que llegar hasta la carretera 5 Sur, a través de la Ruta hacia Cabrero. Gracias a la remodelación de este último camino, el viaje es más rápido y seguro. Una vez en la cinco sur, hay que avanzar hacia el norte, hacia Chillán. Pero en la mitad del camino, hay que doblar hacia la cordillera y tomar la ruta a General Cruz y Pemuco. Antes de llegar a esta última localidad, hay que doblar hacia la derecha (por un camino de ripio) a un pueblo llamado Culenco. En dicho camino, un cartel de madera que dice “Salto”, apunta en la dirección en la que se encuentra la cascada.

El salto tiene una altura cercana a los 20 metros.

Cabe indicar que, como todos los lugares que visitamos en sabes.cl, la recomendación es siempre la misma: hay que cuidar el entorno. Dañicalqui es un lugar ideal para los amantes de la aventura, que buscar recorrer, encontrar y disfrutar de la naturaleza, pero hay que mantenerlo así.