[COLUMNA TINDER]

Muchos con una visión distópica piensan que internet y la tecnología hacen que la gente se comunique menos, pero la verdad es que la tecnología solo reproduce la “vida real”. Sí, algunas cosas han cambiado. Ya no tenemos que llamar a un teléfono fijo para organizar una cita o esperar a que alguien se presente en su café preferido para poder tener una conversación informal. Hoy Internet simplifica las conexiones, pero no por eso son menos románticas o apasionantes.

 

Internet revolucionó las comunicaciones globales, la forma de conectarnos y relacionarnos unos con otros. Lo que hacíamos hace décadas contrasta muchísimo con las dinámicas de hoy, pero la forma de encontrar el amor es, básicamente, la misma.

 

El encuentro

 

En la década del 80, cuando alguien te preguntaba cómo habías conocido a tu pareja, la respuesta más probable era: “La vi en un bar una noche. Me acerqué, la saludé y, desde entonces, estamos juntos”. Hoy, es más común decir: “Deslicé mi dedo a la derecha sobre su foto en Tinder. Y desde entonces, estamos juntos”.

Para algunos, el romanticismo es cosa del pasado y las aplicaciones como Tinder nos volvieron perezosos. Pero ¿es tan malo que ahora sea más fácil conocer personas?

Las citas en línea o aplicaciones de citas son solo otra manera de conocer gente nueva, que se suma a las formas más tradicionales, como salir con un colega después del trabajo o ser presentados por amigos… O por tu abuelita.

El principio es el mismo. Te sientes atraído por alguien y entablas una conversación para tratar de conocerlo o conocerla mejor, ya sea en un bar, en la parada del autobús o en Tinder. Para quienes quieren tener citas, en general, lo único que realmente cambió fueron las opciones, ¡y eso es bueno!

 

Conocerse y mantenerse en contacto

 

Hace cuarenta años, después de encontrarse por primera vez con un extraño, la única manera de llegar a conocerlo de verdad era verse nuevamente. No había una etapa intermedia y los riesgos eran muy altos. Muchos optaban por ir con una chaperona o un amigo, pero en última instancia, no había ninguna garantía de que la pasaras bien o que tu cita te gustara en este segundo encuentro.

En la actualidad, los riesgos son semejantes, pero podemos recurrir a Internet como filtro. La mayoría de las personas no saldrían con alguien sin hacer una breve visita a sus redes sociales y conversar por chat, para tener más información sobre esa persona.

Es posible que Internet elimine algo del efecto sorpresa y probablemente, para no quedar como un acosador o acosadora, tengas que morderte la lengua para no decir: “Sí, lo sé”, cuando tu cita te cuenta sobre sus vacaciones en Nueva York, a qué tiendas va o qué deportes practica. Pero gracias a Internet, puedes formarte una impresión sobre la otra persona, lo que te evita tener una cita destinada al fracaso.

 

La cita

 

Sin importar dónde se encuentren, una cita siempre es una cita. Dos personas que pasan tiempo juntas, haciendo algo divertido y conociéndose más.

Incluso si ya tuvieron contacto en línea, habrá nervios por ver si la persona real es la misma que estuvo chateando con nosotros o si se parece a la de las fotos. Pero, ¿no es lo mismo para cualquiera que haya tenido una cita a ciegas?

El encuentro podrá culminar con campanas de boda o simplemente como una historia divertida para contar a tus amigos, pero el objetivo sigue siendo divertirse, conectarse y aprovechar la oportunidad de crear nuevos recuerdos.

 

Mantenerse en contacto

 

De algún modo, todas las relaciones se desarrollan en Internet. Incluso cuando se trata de relaciones nacidas en “la vida real”, apenas te interesa alguien, le pides su Whatsapp, su Facebook, su cuenta de Skype o su correo electrónico para seguir en contacto.

Puede parecer menos romántico que escribir una carta de amor y esperar durante semanas una respuesta, pero somos impacientes y esperar no es divertido. Después de una buena cita, vas a querer agendar la segunda ¡tan pronto como sea posible!

 

Recuerdos preciados

Hablando de cartas de amor, la forma en que atesoramos los recuerdos de nuestras relaciones también evolucionó. La caja repleta de tarjetas, cartas y fotos guardada debajo de la cama se convirtió en mensajes de texto o la carpeta en la computadora llena de imágenes que nunca eliminarás, ni siquiera cuando te estés quedando sin espacio en la memoria.

 

La posibilidad de las relaciones a distancia

 

Antes, las relaciones a distancia eran emocional y físicamente agotadoras. La distancia solo podía acortarse a través de una llamada, un mensaje o un viaje carísimo. Hoy, gracias a Internet, podemos mantener una conversación en cualquier momento del día con alguien que está al otro lado del mundo.

Tinder te saca de los estrechos límites de tu zona geográfica o círculo social. Ahora puedes conocer más gente y descubrir lo que realmente quieres en una cita, una amistad u otro tipo de relación.

 

Las aplicaciones de citas son una parte inseparable de las relaciones actuales. De hecho, una de cada cuatro relaciones comienza en Internet. Ya sea en Tinder, las redes sociales, Facebook, Twitter, una aplicación móvil o un sitio de citas en línea, existen muchas historias de éxito.

En realidad, si se hacen bien, las citas en línea son solo otro modo de ponerte en contacto con el mundo real para conocer personas nuevas.